El estudio de animación Ghibli es reconocido por películas como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro y El castillo vagabundo. Su estilo visual es icónico en el cine.
El 25 de marzo, OpenAI lanzó una actualización de su generador de imágenes. Usuarios descubrieron que podía recrear con precisión la animación de Ghibli, lo que generó una tendencia.
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Miles de personas comenzaron a crear imágenes con este estilo. La alta demanda provocó que la versión gratuita de ChatGPT colapsara, lo que llevó a OpenAI a establecer límites.
Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció que la respuesta del público fue mayor a la esperada. Comentó que implementarían restricciones temporales para mejorar la eficiencia del sistema.
Algunos artistas y animadores expresaron su preocupación por el uso de inteligencia artificial en la creación visual. Se recordó la postura de Hayao Miyazaki, quien en 2016 rechazó esta tecnología.
La tendencia también llegó a la política. En México, funcionarios como Arturo Zaldívar, Marcelo Ebrard y Samuel García compartieron imágenes suyas con este estilo en redes sociales.
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Sin embargo, hubo controversia cuando el ejército de Israel publicó imágenes similares. Ghibli se ha manifestado en contra de la guerra, lo que generó críticas en redes.
Otro debate surgió por el impacto ambiental. Expertos estiman que cada imagen generada usa entre 0.5 y 2 litros de agua. En cinco días, la tendencia consumió más de 216 millones de litros.
Investigaciones indican que el uso de energía en inteligencia artificial podría triplicarse en los próximos años.



