Un desmantelamiento silencioso se registra en el Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH), debido a que ha suspendido prácticamente todas sus operaciones en el último año y medio.
Lo anterior, pese a haber sido anunciado, por el Gobierno federal, como una respuesta innovadora a la crisis forense en México y de desaparición de personas.
De acuerdo con una publicación del La Jornada, el CNIH ha reducido su plantilla en un 70%, además detuvo el proceso de donación de su edificio.
Bajo la administración de la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, y con la llegada de la nueva titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Teresa Guadalupe Reyes Sahagún, el CNIH ha quedado prácticamente inactivo.
Este centro, creado en mayo de 2022, tenía como objetivo principal contribuir a la identificación de más de 52,000 cadáveres resguardados en los anfiteatros y fosas comunes de todo el país.
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Las autoridades rescindieron contratos, no le destinaron un presupuesto ni equipo tecnológico, y el edificio en Xochitepec fue desalojado. La falta de información oficial sobre el futuro del centro mantiene al proyecto en incertidumbre.
La reforma que autorizó su operación no asignó recursos adicionales, y en los presupuestos de 2023 y 2024 no se contemplaron fondos específicos.
A pesar de las labores iniciales, el CNIH, reconocido internacionalmente, ha enfrentado múltiples cambios de dirección y desafíos operativos.



