La prolongada sequía en Nuevo León ha dejado a las presas del estado en niveles preocupantemente bajos. La presa La Boca, por ejemplo, registra solo el 20% de su capacidad, lo que ha llevado a medidas de emergencia como el trasvase de agua.
Los comerciantes en la zona de La Boca informan de pérdidas significativas, con una disminución del 85% en las ventas en los últimos dos años. Otras presas como El Cuchillo y Cerro Prieto también están gravemente afectadas, con reservas de agua muy por debajo de lo normal.
TE PUEDE INTERESAR: Alerta por la temporada seca en la Zona Metropolitana del Valle de México
A pesar de las inversiones gubernamentales en infraestructura hídrica, la crisis persiste y se espera que el año 2024 sea otro periodo desafiante para Nuevo León en términos de abastecimiento de agua y gestión de la sequía.



