En el escenario complejo de Guerrero, los cuatro obispos se enfrentan a un desafío sin precedentes para lograr la paz.
Las reuniones por separado con líderes criminales buscaban una tregua, pero fracasaron ante las condiciones impuestas por las organizaciones delictivas, que priorizan dinero, territorio y poder.
A pesar de los esfuerzos tras el encuentro con el papa Francisco, la falta de acuerdos revela la profundidad de la problemática.
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El obispo José de Jesús González Hernández insta a las autoridades a no corromperse y a asumir su responsabilidad, destacando la impotencia ante la impunidad que persiste a pesar del patrullaje militar.
La violencia, aunque no ha alcanzado a los sacerdotes, ha golpeado a la comunidad eclesiástica con la pérdida de padres de acólitos, encargados de adoración, mayordomos y catequistas.
El obispo González Hernández destaca la necesidad urgente de una intervención efectiva por parte de las autoridades, señalando la insuficiencia del patrullaje militar ante la audacia de los criminales.



