SpaceX realizó un nuevo vuelo de prueba con su gigantesco cohete, el Starship, desde Texas hacia el Golfo.
El cohete, el más grande construido hasta ahora, partió sin tripulación ni satélites a bordo.
Después de la separación del propulsor, la nave espacial continuó su vuelo hacia el este, alcanzando una altitud de 160 kilómetros.
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Esta prueba superó los intentos anteriores, que terminaron en explosiones poco después del despegue. El Starship, diseñado por Elon Musk, alcanza una altura de 121 metros, superando a los cohetes lunares de la NASA.
Musk tenía previsto un vuelo más corto para esta demostración, con la nave espacial cayendo en el Océano Índico.



