Especialistas advierten que las presas del estado tienen 30% menos de agua en comparación con el mismo período en 2022, cuando se vivió una grave crisis hídrica.
Los niveles de las presas siguen bajando y las lluvias no han sido suficientes para recuperarlas. Esta situación, aunada a las altas temperaturas y el consecuente aumento en el consumo, genera gran preocupación entre la población y las autoridades.
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Si bien no se espera una crisis tan intensa como la del 2022, gracias a la construcción del segundo acueducto de El Cuchillo, la situación sigue siendo crítica. Se estima un déficit del 25% en cuanto a precipitaciones para el mes de junio, lo que agrava aún más el problema.
Un posible «salvavidas» temporal podría ser la temporada de ciclones. Los pronósticos apuntan a una temporada más activa de lo normal, con mayor incidencia de fenómenos como depresiones tropicales, tormentas y huracanes. Si bien estos eventos también pueden generar inundaciones, son cruciales para la recarga de acuíferos y el llenado de las presas.
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Expertos como Iván Ramírez, director del Centro del Agua del Tecnológico de Monterrey, hacen un llamado a la población y a las autoridades a no bajar la guardia y a trabajar en soluciones a largo plazo. La conservación del agua, el uso eficiente y la búsqueda de fuentes alternativas son medidas esenciales para enfrentar la escasez de manera sostenible.
Es importante recordar que la responsabilidad por el cuidado del agua recae en todos nosotros. Cada individuo puede contribuir a la preservación de este recurso vital adoptando hábitos responsables y comprometiéndose con su uso racional.
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