Cientos de agentes de policía están dejando California debido a la elevada criminalidad y las leyes estatales consideradas «blandas» con los criminales. La falta de personal afecta la seguridad pública.
Los agentes critican una legislación que libera a delincuentes no violentos, generando una sensación de inseguridad y desmotivación. Algunos casos muestran la falta de efectividad de las leyes.
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Los destinos preferidos de los policías que se marchan son estados como Texas, Montana y Arizona, con políticas más estrictas. Desde 2019, alrededor de 5.000 oficiales han abandonado California.
Departamentos policiales enfrentan déficits de personal, lo que podría impactar negativamente en la seguridad. Los cambios legislativos son vistos como necesarios para retener a los agentes, aunque no parecen inminentes.
La falta de ayuda del estado y la creciente dificultad para retener o contratar oficiales agravan la situación. Los jefes policiales advierten sobre una «grave» crisis de personal que afecta la seguridad pública.



