El máximo tribunal de Naciones Unidas ha ordenado a Israel detener sus operaciones militares en Rafah, una ciudad en el sur de Gaza. Israel, sin embargo, argumenta que tiene el derecho de defenderse contra los milicianos de Hamás y es poco probable que cumpla con el fallo. Esta orden de la Corte Internacional de Justicia aumenta la presión internacional sobre Israel, que se encuentra cada vez más aislado, para que cese su guerra contra Hamás en Gaza.
El fallo del viernes es la tercera vez en el año que el panel de 15 jueces emite órdenes preliminares con el objetivo de controlar el número de muertos y aliviar el sufrimiento humanitario en Gaza. Aunque estas órdenes son jurídicamente vinculantes, el tribunal no cuenta con un cuerpo policial para hacerlas cumplir.
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La solicitud de alto el fuego forma parte de un caso presentado el año pasado por Sudáfrica, acusando a Israel de cometer genocidio durante su campaña en Gaza. Israel niega enérgicamente estas acusaciones. Aunque el caso tardará años en resolverse, Sudáfrica busca que se emitan órdenes provisionales para proteger a los palestinos mientras continúa la disputa legal.
El ejército de Israel informó que encontraron los cadáveres de tres rehenes que murieron el mismo día del asalto insurgente palestino en el cruce de Mefalsim, y que sus cuerpos fueron llevados a Gaza.



