Las Cuentas Económicas y Ecológicas de México (CEEM) revelan que, en 2022, los costos por agotamiento y degradación ambientales representaron 4.1 por ciento del PIB, llegando a 1.2 billones de pesos.
Aunque se observa una disminución desde el 6.0% en 2003, la degradación del suelo, las emisiones al aire y los residuos sólidos urbanos siguen siendo los principales causantes, equivaliendo al 3.5 por ciento del PIB.
Por otro lado, los gastos del sector público en protección ambiental se mantuvieron en 0.2 billones de pesos, 0.7 por ciento del PIB, una proporción similar a países desarrollados.
Estos datos subrayan la necesidad apremiante de medidas concretas para contrarrestar los impactos económicos de la crisis climática en México.



