China reafirmó su política de mantener relaciones comerciales estables y cooperativas, luego de las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump. El exmandatario había criticado la decisión del país asiático de no comprar soya estadounidense, señalando que esa postura era un “acto hostil” hacia su economía.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, declaró en conferencia de prensa que las guerras comerciales y los aranceles elevados no favorecen a ninguna nación. Subrayó que los desacuerdos económicos deben resolverse mediante consultas equitativas y basadas en el respeto mutuo.
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Lin explicó que la postura de China ha sido constante: el país busca relaciones económicas equilibradas y sostenibles. Añadió que las diferencias deben atenderse con diálogo, sin recurrir a medidas que afecten el comercio global.
La disputa por la soya se intensificó cuando China detuvo sus pedidos a Estados Unidos durante la última temporada de cosecha. Esta decisión se dio tras la aplicación de aranceles del 34 por ciento, lo que encareció las importaciones.
Ante este escenario, Beijing ha incrementado la compra de soya a países de América del Sur, especialmente Brasil, Argentina y Uruguay. Además, ha fortalecido su producción interna y ajustado el consumo del grano en la alimentación animal para reducir su dependencia externa.
De acuerdo con la consultora Trivium, las autoridades chinas no tienen interés en volver a depender de la soya proveniente de Estados Unidos. El informe advierte que, si no se reanudan los pedidos, el país norteamericano podría perder cerca de 16 millones de toneladas en exportaciones.
China mantiene su compromiso de proteger su seguridad alimentaria y de diversificar sus relaciones comerciales. Con ello busca evitar vulnerabilidades económicas y promover una cooperación internacional más equilibrada y estable en el largo plazo.



