Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana analizaron cómo la presencia de perros influye en el aire dentro del hogar. El trabajo, publicado en Environmental Science & Technology, midió en tiempo real partículas, gases y microorganismos en un entorno controlado.
El estudio reveló que los perros, especialmente los de mayor tamaño, pueden liberar más microorganismos que las personas durante actividades como jugar o moverse. También emiten dióxido de carbono y amoníaco en niveles similares a los humanos, aunque con una proporción mayor de este último gas.
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Según el investigador Dusan Licina, una mayor diversidad microbiana no siempre es negativa y su impacto depende de cada individuo. Los hallazgos aportan nuevos datos para comprender mejor la calidad del aire en hogares con mascotas.



