Los resultados de las elecciones intermedias en Estados Unidos representaron un revés para el presidente Donald Trump, luego de que el Partido Demócrata consiguiera importantes victorias incluso en territorios tradicionalmente republicanos.
Durante la campaña, Trump pidió en 47 ocasiones a los ciudadanos que imaginaran que su nombre aparecía en las boletas. Sin embargo, los resultados reflejaron un rechazo a su administración, marcada por el aumento de los precios de la gasolina, el conflicto con Irán y cuestionamientos sobre posibles beneficios económicos para él y su círculo cercano.
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Las proyecciones de The New York Times anticipaban que los demócratas alcanzarían una ventaja de aproximadamente 13 puntos porcentuales en el voto nacional para la Cámara de Representantes. Este margen sería el más amplio registrado por un partido en elecciones legislativas desde al menos 1976.
Aunque Trump intentó restar importancia al resultado al señalar que no participaba directamente en la contienda, sus decisiones y respaldo a determinados candidatos fueron protagonistas de la campaña. Incluso, algunos aspirantes republicanos que recibieron su apoyo terminaron derrotados.
Pese al avance demócrata, especialistas advirtieron que todavía es pronto para determinar si estos resultados representan el principio del fin del trumpismo. El mandatario conservará el poder presidencial durante dos años más y sus aliados consideran que el movimiento MAGA seguirá teniendo influencia en el Partido Republicano.



