La situación en el Cercano Oriente se torna más tensa con los ataques iraníes en Irak, generando un nuevo episodio en la serie de conflictos desatados desde el ataque inicial de Hamás a Israel en octubre de 2023.
En el último incidente, un buque griego fue impactado por un misil frente a Yemen, atribuido a rebeldes hutíes, intensificando las hostilidades en el mar Rojo.
Simultáneamente, la Unión Europea impuso sanciones al líder de Hamás, Yahya Sinwar, por el ataque que dejó más de 1,200 muertos en Israel en octubre pasado. También se contempla aplicar medidas restrictivas contra colonos israelíes en Cisjordania. Ante la escalada, Irán lanzó 24 misiles contra objetivos en Siria e Irak, apuntando al Estado Islámico y presuntos «espías sionistas».
El ataque iraní se presenta como represalia por eventos previos, como el atentado en Kerman y la muerte de comandantes iraníes en la región. Mientras tanto, el primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abderrahman Al Thani, propone un alto el fuego mediante el intercambio de rehenes y prisioneros, siendo el único camino diplomático activo en la actualidad.
Las consecuencias se extienden al transporte de gas natural licuado, según advierte Al Thani, afectando el comercio en el mar Rojo. En otro frente, fuerzas kurdas interceptaron drones dirigidos a una base de la coalición internacional; mientras Gaza enfrenta cortes de telecomunicaciones y precarias condiciones humanitarias. Con más de 24,000 muertos en la guerra de Israel en Gaza, la región se sume en una compleja red de conflictos interrelacionados.



