La OMS expresa su alarma por el brote de enfermedades en Gaza, señalando más de 70,000 casos de infecciones respiratorias y 44,000 de diarrea, cifras sorprendentemente elevadas. Los bombardeos israelíes han generado hacinamiento en refugios, escasez de alimentos y agua potable, colapsando el sistema de salud. Richard Peeperkorn, representante de la OMS en los Territorios Palestinos Ocupados, pide la evacuación de 600 palestinos heridos y con enfermedades crónicas. La estación invernal aumenta los riesgos, incluyendo inundaciones y desbordamiento del sistema de alcantarillado debido a la falta de combustible, que también ha cerrado estaciones de bombeo y plantas desalinizadoras. La OCHA informa sobre 813,000 desplazados internos en 154 refugios de la UNRWA, exacerbando la propagación de enfermedades y generando problemas medioambientales. La ONU advierte que la ayuda humanitaria en Gaza se paraliza por la escasez de combustible, aumentando la presión internacional sobre Israel. Aunque se autoriza la entrada de dos camiones diarios con combustible para la ONU, la condición de que no llegue a Hamás genera controversias y complicaciones políticas.



