El ambicioso proyecto de SpaceX, el sistema de cohetes Starship, enfrentó un revés en su segundo vuelo de prueba. Aunque el despegue fue exitoso, la explosión del propulsor Super Heavy sobre el Golfo de México y la pérdida de señal durante la transmisión en vivo marcaron un contratiempo.
Este vuelo, que buscaba llevar a Starship a velocidades orbitales, destacó avances técnicos a pesar de la destrucción del propulsor. La fase crítica de la «puesta en escena en caliente» resultó desafiante, y la nave espacial Starship logró alcanzar altitudes significativas antes de la interrupción de la transmisión.
SpaceX atribuyó la pérdida a la activación tardía del sistema de terminación de vuelo. Aunque este incidente podría afectar el desarrollo de Starship, la NASA sigue comprometida con el proyecto, planeando utilizarlo en la misión Artemis III para aterrizar astronautas en la Luna en 2025.



