Como cada año, el 2 de diciembre se conmemora el Día Internacional de la Abolición de la Esclavitud, en honor al momento en que la Asamblea General de la ONU firmó el Convenio para la represión de la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena.
A pesar de los esfuerzos, la ONU continúa enfrentando las formas contemporáneas de esclavitud que persisten en todo el mundo. La esclavitud moderna aprovecha las necesidades económicas de las personas, obligándolas a firmar contratos que las mantienen atrapadas, ya que las condiciones les impiden liberarse legalmente.
Aunque estos contratos a menudo se redactan según estándares comerciales, son ilegales ya que violan derechos humanos fundamentales, invalidando cualquier vínculo laboral de este tipo. Sin embargo, el temor a ser descubiertos, la extorsión a sus familias o la promesa de una recompensa impiden que muchas personas luchen por su libertad.
Las formas comunes de esclavitud moderna incluyen el trabajo forzoso, que afecta a millones de personas en la construcción, empleo doméstico, producción industrial y explotación sexual. Los matrimonios forzados, donde las familias venden a sus hijas por una dote, y el matrimonio de menores también constituyen formas de esclavitud. Además, el trabajo infantil persiste, ya sea por necesidad familiar o a través de la trata de personas.
En 2021, se logró que 50 países ratificaran el Protocolo sobre Trabajo Forzoso, marcando un avance importante. Sin embargo, la lucha continúa para involucrar a más naciones en la erradicación de la esclavitud moderna.



