En la Ciudad de México, la Basílica de Guadalupe se ve abarrotada por peregrinos provenientes de diversos estados.
Los fieles, provenientes de Veracruz, Yucatán, Oaxaca y Campeche, realizan travesías de varios días, ya sea en autobús, a pie o portando antorchas.
La devoción se manifiesta con procesiones que incluyen imágenes de la Virgen, altares y pirotecnia.
En los alrededores, se ofrecen gratuitamente alimentos a los peregrinos, y diversos comerciantes exhiben productos religiosos.
La Fiscalía General y la Profeco ofrecen orientación. La jornada, más allá de lo espiritual, promete impacto económico en la capital.



