En vísperas de su encuentro con la delegación encabezada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, el presidente Andrés Manuel López Obrador descartó vehementemente la noción de que la reunión tenga como propósito imponer restricciones migratorias adicionales a México.
Desde el atrio de Palacio Nacional, afirmó que Estados Unidos está plenamente informado sobre las propuestas mexicanas, las cuales abogan por abordar las raíces profundas de la migración.
Enfatizando la imperiosa necesidad de mayor respaldo económico, López Obrador hizo un llamado a Estados Unidos para que contribuya económicamente a los países de América y el Caribe, a fin de contrarrestar el crecimiento continuo del fenómeno migratorio.
El presidente instó al Congreso estadounidense a autorizar recursos destinados a la colaboración y el apoyo a las naciones empobrecidas de América Latina y el Caribe, desechando la idea de erigir barreras físicas como solución.
Hizo hincapié en que invertir en el desarrollo de estas naciones es una opción más humanitaria. López Obrador también especuló sobre la posible conexión entre la actual caravana de migrantes y las elecciones estadounidenses del próximo año, sugiriendo que el tema migratorio será una herramienta electoral.
El presidente expresó su inquietud acerca de la promoción de la migración y sus vínculos con grupos específicos, reconociendo la existencia de una necesidad legítima, pero señalando que la información que facilita el acceso a Estados Unidos se utiliza con fines políticos.
Además, anticipó que el tema migratorio cobrará más relevancia con las elecciones estadounidenses, ya que se convertirá en un punto central en la contienda electoral.



