En un reciente informe, la ONU urge a Israel a detener los «asesinatos ilegales» en Cisjordania, señalando un rápido deterioro de los derechos humanos.
El Alto Comisionado expresa gran preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza y la aplicación de restricciones discriminatorias.
Entre octubre y noviembre, 300 palestinos perdieron la vida, 291 a manos de las fuerzas israelíes.
El informe exige el cese inmediato del uso de armas en operaciones de orden público, detenciones arbitrarias y malos tratos. Israel desestima el informe como «ridículo», destacando la armamentización de adolescentes palestinos y subrayando las amenazas en Cisjordania.
La portavoz israelí asegura un descenso significativo en los ataques de colonos y enfatiza la posición del Primer Ministro Netanyahu de perseguir a quienes violen la ley, independientemente de sus creencias religiosas o políticas.



