El Estado de México se sume en la desesperación automovilística con la repentina escasez de hologramas en la mayoría de los verificentros. La demanda se dispara, especialmente entre aquellos con engomado azul y terminación nueve y cero, quienes enfrentan la presión de verificar sus vehículos antes del 31 de diciembre.
La falta de previsión agrava la situación, ya que muchos conductores postergaron el trámite hasta el último momento. Óscar, entre los afectados, comparte su frustración al recorrer verificentros sin éxito. La búsqueda de hologramas se convierte en una odisea, con largas filas y esperas de más de dos horas en los pocos lugares que aún cuentan con existencias.
La desesperación lleva a conductores como Miguel a buscar verificentros fuera de su municipio para completar el proceso. Con el plazo próximo a vencer, quienes no verifiquen a tiempo enfrentarán multas significativas y el riesgo de que sus vehículos sean remolcados al corralón. La incertidumbre crece entre los conductores, y la pregunta persistente es si lograrán verificar antes de que finalice el año.



