Un oscuro entramado de lavado de dinero, vinculado al narcotráfico colombiano y mexicano, se gestaba en la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México. Entre 2012 y 2019, al menos tres agentes del Buro de Aduanas e Inmigración (ICE) del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos (DHS) llevaron a cabo esta operación ilícita.
Un informante, identificado como un abogado especializado en cobros internacionales, revela su colaboración con el ICE y proporciona detalles sobre la red de lavado. Transferencias bancarias en dólares, provenientes del narcotráfico, eran desviadas hacia destinos como China, Corea del Norte y Las Vegas, Nevada. Para evitar sospechas, las transacciones eran desglosadas en montos significativos.
Carlos A. Levay, director de operaciones de la empresa Intercoast Inc. con sede en Miami, es señalado como otro cómplice clave en este entramado delictivo. Copias de correos electrónicos oficiales del DHS y de los agentes de ICE respaldan las acusaciones. El informante relata cómo entregaba bolsas de dinero en efectivo en el aeropuerto de la CDMX, facilitando la salida del dinero desviado hacia destinos internacionales.
La revelación de esta operación encubierta plantea serias interrogantes sobre la integridad de algunos agentes federales estadounidenses y sus conexiones con el crimen organizado. El informante, tras pasar dos años en prisiones federales y tres años bajo arresto domiciliario en Estados Unidos, regresó a México, donde permanece oculto por temor a represalias.



