La tensión entre Rusia y Ucrania alcanza un nuevo nivel con el ataque ruso a Járkov en respuesta al bombardeo en Belgorod.
Aunque Moscú alega haber apuntado a instalaciones militares, las autoridades locales insisten en que los blancos eran civiles.
El ataque inicial en Belgorod, que cobró 24 vidas, llevó a Rusia a cumplir su advertencia de represalias.
Las acusaciones de responsabilidad mutua aumentan las tensiones, mientras Rusia insiste en atacar objetivos estratégicos y Ucrania reporta daños a infraestructuras civiles.
Este incidente representa el ataque más mortífero contra civiles en Rusia desde el inicio del conflicto. Ucrania declara luto y el número de muertos sigue en aumento.
En la ONU, Rusia acusa a Ucrania de un ataque deliberado contra un objetivo civil, mientras el representante británico señala a Putin como responsable.
La escalada de violencia plantea preocupaciones sobre el futuro de Ucrania, con la disminución de la ayuda occidental aumentando el riesgo de agotamiento de municiones y fondos.



