El centro de Japón se vio sacudido por intensos sismos que desencadenaron tsunamis, provocando evacuaciones y dejando 4 personas fallecidas. El temblor de magnitud 7.5 en Ishikawa generó una respuesta rápida, con advertencias de tsunamis de hasta 5 metros.
A pesar de la menor altura de las olas, la situación llevó a la movilización de 9,500 militares y el cierre de autopistas. Los cortes de electricidad afectaron a 33,500 hogares, especialmente en Suzu, donde las viviendas antiguas sufrieron colapsos. Seis casos de personas atrapadas en edificios derrumbados se reportaron en Ishikawa. Vladivostok, en el extremo oriente ruso, emitió alertas sin evacuaciones.
El archipiélago japonés, a pesar de sus estrictas normas de construcción, revive el trauma del devastador terremoto de 2011 y el consiguiente accidente nuclear en Fukushima.



