Contrario a su consideración como volcán inactivo, el Tancítaro despierta con un enjambre sísmico, según informa un experto de la UNAM. Román Álvarez Béjar, investigador del IIMAS, destaca la sorprendente actividad sísmica en las profundidades del Tancítaro, desmintiendo su estatus de «muerto».
Álvarez Béjar subraya la importancia de la actividad sísmica reciente como prueba de erupciones pasadas. Un análisis detallado revela múltiples enjambres sísmicos a lo largo de la cámara magmática del volcán, señalando una actividad latente. Datos de los últimos 20 años indican un aumento de sismos en diversas profundidades, especialmente al noroeste del Tancítaro.
El investigador destaca la necesidad de vigilar no solo el Tancítaro sino todos los estratovolcanes mexicanos, incluyendo el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba. Este hallazgo reitera la importancia de monitorear de cerca la actividad sísmica en regiones volcánicas para prevenir posibles erupciones.



