En Acapulco, Guerrero, la suspensión del servicio de transporte persiste por más de 24 horas, provocada por episodios violentos que incluyen homicidios y la quema de unidades. La carencia de camiones urbanos y Urvan ha generado demoras de dos a tres horas para los trabajadores en la zona urbana y suburbana, afectando la movilidad y obligando al cierre de instituciones educativas.
A pesar del comunicado oficial de la Secretaría de Educación Guerrero, que aseguraba la continuidad de las actividades escolares, la mayoría de las escuelas, desde preescolar hasta nivel superior, optaron por cerrar en respuesta al paro. Los residentes de las colonias enfrentan extensos tiempos de espera y la inquietud crece ante rumores en redes sociales sobre un posible paro de ocho días.
Las principales avenidas y terminales de taxis en rutas clave permanecen desiertas, sin unidades ni taxistas disponibles. Las autoridades de los tres niveles gubernamentales realizan patrullajes para proteger las unidades operativas y a los usuarios. Además, las terminales de camionetas que cubren la ruta Atoyac-Acapulco han suspendido operaciones por el temor a posibles atentados durante su llegada al puerto guerrerense.



