En un episodio que refleja la creciente tensión entre el gobierno de Nicaragua y la Iglesia, el obispo Rolando Álvarez y 17 clérigos fueron expulsados del país y acogidos por el Vaticano.
Álvarez, previamente condenado por criticar al presidente Daniel Ortega, ahora se une a otros líderes religiosos en el exilio. Las relaciones entre el Vaticano y Managua se han deteriorado, especialmente después de que Ortega acusara a sacerdotes de respaldar protestas en 2018.
La expulsión, resultado de «coordinaciones discretas», resalta las tensiones políticas y religiosas en Nicaragua.
De acuerdo con información difundida por BBC News, una investigación de la abogada Martha Molina, exiliada en Estados Unidos, desde 2018 ha habido 740 ataques contra la iglesia católica, y 176 sacerdotes y monjas han sido expulsados, desterrados o prohibidos de ingresar al país



