En el corazón de Tailandia, una trágica explosión en una fábrica de fuegos artificiales ha cobrado la vida de al menos 23 personas, según confirmó el gobernador local Nattapat Suwanprateep el miércoles.
Este desafortunado incidente, que se produce pocos meses después de una tragedia similar en el país, ha reavivado las críticas sobre la aparente falta de rigor en las normativas de seguridad tailandesas.
La letal explosión tuvo lugar en la provincia central de Suphanburi durante la tarde, desencadenando un operativo de emergencia para despejar el área de sustancias peligrosas. Imágenes impactantes compartidas por equipos de rescate revelan escombros metálicos esparcidos y una densa columna de humo negro.
Aunque las autoridades destacan la falta de daños significativos en las viviendas circundantes, la magnitud del desastre plantea interrogantes sobre la seguridad en la industria pirotécnica del país.
En julio pasado, un episodio similar sacudió la región sur de Tailandia, con una explosión en una bodega de fuegos artificiales en Sungai Kolok, dejando 10 personas fallecidas y más de un centenar de heridos.
Estos eventos lamentables han exacerbado el temor generalizado de que las normas de seguridad fundamentales no se estén cumpliendo en Tailandia, lo que ha resultado en una serie de accidentes mortales en los últimos años.



