La inseguridad en Ixtapa-Zihuatanejo llevó a los transportistas a suspender sus servicios tras recibir amenazas de grupos criminales.
Tal como ocurrió en Acapulco y Taxco, la interrupción, provocada por mensajes de WhatsApp, afectó al 90% de los 700 taxis locales.
Residentes se resguardaron en sus hogares ante la posibilidad de suspensión del transporte público, mientras algunas escuelas cancelaron clases.
La Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz desplegó fuerzas armadas para reforzar la seguridad en las rutas más concurridas.



