En una determinante resolución, el Consejo Constitucional de Francia ha revocado las medidas más controvertidas de la reforma migratoria liderada por el presidente Emmanuel Macron.
Este fallo, que afecta 32 artículos de la ley, implica la eliminación de cuotas parlamentarias, la restricción en la reagrupación familiar y la instauración de un delito por «estancia irregular», marcando así un cambio significativo en la dirección de la política migratoria francesa.
Los «Sabios», como se conoce a los miembros del Consejo Constitucional, ha anulado restricciones relacionadas con la reagrupación familiar, el acceso a prestaciones sociales y la exigencia de una «fianza» para estudiantes extranjeros.
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Asimismo, han eliminado la reintroducción del delito de estancia irregular, las cuotas migratorias parlamentarias y la concesión de visados de larga duración a británicos con residencia secundaria en Francia. Este dictamen refleja las tensiones dentro del oficialismo, que vivió una crisis tras la aprobación de la reforma en diciembre.
Para algunos críticos, como Éric Ciotti de Los Republicanos, esta resolución es más política que jurídica, lo que refuerza la necesidad de una reforma constitucional para salvaguardar el futuro de Francia.
La confrontación en torno a la ley migratoria ya había generado conflictos internos, llevando a cambios en el gobierno en enero con un giro hacia la derecha.
El ministro del Interior, Gérald Darmanin, celebró la validación de los artículos propuestos por el gobierno, resaltando la eficacia de la ley en la expulsión de delincuentes extranjeros.
A pesar de ello, la decisión del Consejo Constitucional ha generado críticas tanto desde la extrema derecha, representada por Jordan Bardella, como desde la izquierda, que denuncia la adopción de posturas asociadas históricamente a la extrema derecha en temas sociales.



