Donald Trump, en caso de regresar a la presidencia, prioriza cuestiones económicas clave. La guerra comercial con China encabeza su agenda, proponiendo un arancel universal del 10%. Esta medida, según Trump, ayudaría a saldar deudas y proteger los intereses económicos estadounidenses, aunque genera preocupaciones sobre el sistema de comercio internacional.
La reducción de impuestos emerge como otro pilar esencial; Trump busca consolidar la reforma fiscal de su primer mandato, argumentando que pondría dinero en los bolsillos de los estadounidenses. Sin embargo, críticos advierten sobre posibles repercusiones en la deuda, costos para los consumidores y relaciones internacionales.
Reduciría presupuesto en energías limpias
Trump también se muestra firme contra las industrias verdes, planeando reducir la inversión en energías limpias y priorizar la producción de combustibles fósiles. Esta postura choca con iniciativas como la Ley de Reducción de la Inflación, que destinó fondos significativos a energías renovables durante la administración de Joe Biden.
Con la inflación y las altas tasas de interés como telón de fondo, Trump propone un enfoque económico que busca fortalecer la posición de Estados Unidos y revertir políticas implementadas por administraciones anteriores.



