El 31 de enero marca el Día Internacional del Mago, una efeméride que destaca el ingenio y la fantasía de los artistas mágicos.
En este día especial, se rinde tributo a Juan Bosco, el santo patrono de los magos, cuya magia y destrezas en el malabarismo impactaron especialmente a los jóvenes, difundiendo la palabra de Dios.
El término «mago», con raíces en antiguos persas y latinos, abarca a ilusionistas, prestidigitadores y otros artistas cuyo propósito es entretener y sorprender al público.
Figuras emblemáticas como Merlin en la Inglaterra medieval, Robert Houdin con sus espectáculos memorables, y Harry Houdini, conocido por sus asombrosas escapadas, han dejado un legado duradero en la historia mágica.
El legado también incluye a Dai Vernon, maestro de la cartomagia, Apollo Robbins, reconocido por sus habilidades de manipulación, y figuras contemporáneas como David Copperfield, David Blaine y Criss Angel, quienes han llevado la magia a nuevas alturas con sus actos impresionantes.
La Federación Internacional de Sociedades de Magia (FISM), fundada en 1948, desempeña un papel vital en la comunidad mágica, reuniendo a más de 50 mil magos de 32 países.
Cada tres años, organiza la conferencia «FISM», donde campeones nacionales compiten en diversas categorías, contribuyendo al desarrollo y la promoción del arte mágico a nivel global.



