En el marco de la controversia generada por el reportaje de Tim Golden para ProPublica, el presidente Andrés Manuel López Obrador respondió enérgicamente, sugiriendo motivos ocultos detrás de la investigación periodística.
Según AMLO, existen dos posibilidades: una reacción adversa a la discusión de temas sensibles como García Luna, Colosio y el Cisen, o la irritación de la DEA por la pérdida de privilegios de espionaje en México.
El mandatario mexicano calificó el reportaje como un «montaje sin ninguna prueba» y una conspiración en su contra.
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Afirmó que al abordar temas incómodos, como el caso García Luna, se generó un malestar, insinuando represalias mediáticas.
La otra opción mencionada por el primer mandatario apunta a la DEA, argumentando que el organismo estadounidense podría estar molesto por la limitación de sus actividades de espionaje en México.
Durante su conferencia matutina, López Obrador compartió detalles de su conversación con Joe Biden, centrada en temas migratorios.
Confirmó la recepción de una comitiva encabezada por Elizabeth Sherwood-Randall, asesora de seguridad de la Casa Blanca, aunque inicialmente expresó dudas debido a las acusaciones en su contra.
En relación con Mike Vigil, exagente de la DEA, destacó la falta de evidencia respaldatoria para las alegaciones del reportaje.
Asimismo, descartó las conexiones entre Tim Golden y figuras como Claudio X. González, subrayando la falta de impacto de la investigación.
A pesar de las críticas, López Obrador reafirmó la autonomía de México y cuestionó la relevancia de estas acusaciones en el panorama actual.



