Preocupa el surgimiento de La Niña y el debilitamiento de El Niño, lo que conlleva posibles efectos climáticos adversos.
Según la NOAA, La Niña podría manifestarse entre junio y agosto, con consecuencias pronosticadas para el verano de 2024.
Los análisis señalan una posible transición hacia La Niña en verano. Michelle L’Heureux, de la NOAA, alerta sobre su potencial aparición.
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A pesar del debilitamiento de El Niño, su impacto persistirá hasta abril. La sucesión de El Niño a La Niña es frecuente en el 60% de los casos.
La agricultura enfrentaría sequías debido a la transición climática. La influencia de La Niña y El Niño es clave en la variabilidad del Pacífico.



