En un acto de previsión y sabiduría, Francisco Islas Pontaza, conocido como «Don Perico» y de 96 años, planeó su descanso eterno utilizando los fondos de su Pensión del Bienestar.
Anticipándose a eventos futuros, Don Perico entregó toda su última pensión mensual, alrededor de 11 mil pesos, a su vecina más cercana. Le dijo: «Guarde este dinero, por si llega a ofrecerse». Sin embargo, ninguno anticipó que estos fondos se utilizarían para su propio funeral.
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La vecina, manteniendo el anonimato, demostró su honestidad y responsabilidad al cumplir con la última voluntad de Don Perico. Al enterarse de su fallecimiento, utilizó los fondos para organizar un funeral digno para el querido abuelito, destacando un acto de solidaridad y respeto hacia su memoria.




