El Pantanal, el humedal tropical más grande del mundo, se encuentra bajo el azote de voraces incendios que han convertido su exuberante vegetación en un páramo carbonizado.
Monos, serpientes y caimanes calcinados son el triste espectáculo que se observa en las extensiones quemadas del Pantanal. Las llamas, avivadas por la sequía y el cambio climático, no dan tregua a la fauna silvestre, atrapada en una lucha por sobrevivir.
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«El incendio es de grandes proporciones», explica Delcio Rodrigues, director del Instituto ClimaInfo. «Las llamas son tan rápidas que los animales no tienen tiempo de escapar. A veces ni siquiera tienen por dónde huir», lamenta.
El fenómeno meteorológico de El Niño, potenciado por el cambio climático, ha intensificado la sequía en la región, dejando los ríos secos y los humedales vulnerables a los incendios.
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Según un estudio publicado en Scientific Reports, este año amenaza con convertirse en el peor para el Pantanal en cuanto a incendios. Las llamas ya han cobrado la vida de miles de animales, una cifra que podría superar los 17 millones de vertebrados muertos en 2020.
El Pantanal, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, alberga una rica biodiversidad, incluyendo al jaguar más grande del mundo, tapires, osos hormigueros gigantes y una gran variedad de aves y reptiles.



