El cáncer es una enfermedad que cobra miles de vidas cada año, y su detección temprana es crucial para aumentar las posibilidades de supervivencia. Sin embargo, muchas veces los síntomas pueden ser confusos y llevar a diagnósticos erróneos, como le sucedió a Nicole Murphy, una mujer australiana que fue diagnosticada erróneamente con colitis cuando en realidad padecía cáncer intestinal.
Nicole, de 44 años, comenzó a sentir dolores abdominales y calambres el año pasado. Inicialmente pensó que se trataba de los síntomas de la perimenopausia, pero el dolor persistente la llevó a buscar ayuda médica. Tras una serie de estudios, los médicos le informaron que tenía un bulto en el intestino y le diagnosticaron colitis, una inflamación del colon.
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Confiando en el diagnóstico, Nicole siguió el tratamiento con antibióticos que le recetaron. Sin embargo, su condición empeoró durante las Navidades, perdiendo peso y experimentando nuevos síntomas. Regresó al médico, quien nuevamente le recetó antibióticos y le pidió que regresara en una semana si no notaba mejoría.
Ante la falta de mejoría y el aumento de los síntomas, como fiebre y mareos, Nicole acudió nuevamente a urgencias. En esta ocasión, una tomografía reveló un intestino perforado, lo que llevó a una resección intestinal donde se extirpó parte de su colon descendente. Fue durante este procedimiento que se descubrió un tumor canceroso, el cual también fue removido.
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A pesar de la cirugía, el dolor de Nicole no cesó. Una nueva tomografía reveló metástasis cancerosas en su hígado. Actualmente, Nicole se encuentra en tratamiento de inmunoterapia y está decidida a vencer la enfermedad.




