El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha rechazado la reciente opinión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la ocupación israelí en Cisjordania. Según Netanyahu, «El pueblo judío no es conquistador en su propia tierra». Esta declaración fue hecha en un comunicado difundido por su oficina.
La CIJ calificó la ocupación de Cisjordania como ilegal. Netanyahu contrargumentó que «ninguna decisión falsa en La Haya cambiará esta verdad histórica». Además, negó la ilegalidad de los asentamientos israelíes en Jerusalén Este y Cisjordania, que él se refiere como «Judea y Samaria».
Israel Katz, el ministro de Exteriores israelí, también criticó el fallo de la CIJ. Katz describió la opinión como «fundamentalmente deformada, unilateral y equivocada». Aseguró que la Corte no tomó en cuenta las amenazas de seguridad que enfrenta Israel, ni el Holocausto.
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La CIJ instó a Israel a «devolver la tierra y otras propiedades inmuebles» que ha ocupado desde 1967. Esto contrasta con las acciones recientes de Israel, que han sido vistas como un paso hacia la anexión de facto de Cisjordania.
Además, el Gobierno israelí ha anunciado que asumirá el control administrativo de la «zona B» de Cisjordania, que hasta ahora estaba bajo la Autoridad Nacional Palestina. Esta medida ha generado controversia y es vista como un intento de anexión.



