Desde el martes, grupos de chiapanecos han cruzado hacia aldeas en Cuilco, en el Departamento de Huehuetenango, Guatemala. Estos desplazados huyen de la violencia en su región.
Cientos de residentes de municipios fronterizos en Chiapas, afectados por los cárteles de la droga, han encontrado refugio en Guatemala.
El aumento de ataques entre los Cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación ha intensificado la violencia. Estos cárteles luchan por el control del territorio y utilizan a la población como escudos humanos.
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Desde el 19 de julio, los cárteles bloquearon el transporte en la zona sierra-fronteriza, desde Comitán hasta Huixtla. Esto forzó a miles de habitantes a participar en bloqueos o enfrentamientos.
Ante estos bloqueos, los chiapanecos han comenzado a escapar hacia Guatemala. Desde ayer, llegaron a aldeas como Aldea Perla Escondida y El Oaxaqueño en Cuilco.
Las familias desplazadas provienen de Amatenango de la Frontera y San José, donde los cárteles obligaron a los residentes a participar en los bloqueos. Aquellos que se negaron fueron amenazados y sus casas saqueadas.
La cónsul de Guatemala en Chiapas, María Antonia Yupe, confirmó la llegada de los refugiados. La gobernadora de Huehuetenango, Elsa Hernández, informó que se ha establecido un «cinturón» de seguridad con la Brigada Militar y la Policía Nacional Civil.
Los habitantes de Cuilco han solicitado ayuda humanitaria al gobierno guatemalteco, ya que las aldeas no cuentan con suficientes recursos para atender a los refugiados.



