En abril de 2010, la revista Proceso publicó una portada destacada con Ismael «El Mayo» Zambada abrazando al periodista Julio Scherer. La revista documentó el encuentro en medio de la violencia por la guerra contra el narcotráfico en México.
Scherer relató el proceso que requirió para lograr la entrevista. Durante la conversación, Zambada pidió que no se grabara, solo se dialogara. El narcotraficante dejó claro que no importaba su captura o muerte; la industria del narcotráfico seguiría igual.
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Zambada comentó que, aunque fuera capturado o ejecutado, el narcotráfico continuaría operando. Dijo que su caso no sería un ejemplo que detuviera la actividad criminal.
El capo explicó su visión sobre el narcotráfico y su estilo de vida. Aseguró que estaba cómodo en la sierra y recibía todo lo necesario de la tierra. Mostró desconfianza hacia el cielo.
Zambada dijo tener una familia amplia en el monte, donde encontraba protección y recursos. Relató cómo su conocimiento del terreno le ayudaba a escapar de las autoridades.
Comentó que había sido perseguido en varias ocasiones pero que su familiaridad con el terreno le permitía evitar a la policía. Añadió que, para reunirse con Scherer, había tenido que viajar desde lejos.
La crónica escrita por Scherer terminó, sin detalles sobre si el encuentro con Zambada le permitió reunirse con Joaquín Guzmán Loera, como se había sugerido.



