La guerra entre Israel y Hamás, que controla la Franja de Gaza, cumple 10 meses. La tensión en Oriente Medio ha aumentado, con temores de un posible ataque de Irán y sus aliados contra Israel.
Israel enfrenta una semana de incertidumbre después de que Irán y sus aliados prometieron vengar la muerte de dos líderes importantes. Fuad Shukr, del grupo chií Hezbolá, murió en un bombardeo israelí en Beirut el 30 de julio. Ismail Haniyeh, líder político de Hamás, también falleció en un ataque en Teherán el 31 de julio, que Irán atribuye a Israel.
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El presidente israelí, Isaac Herzog, expresó su preocupación sobre las amenazas de ataques, mientras que el primer ministro Benjamín Netanyahu intentó tranquilizar a la población. Netanyahu aseguró que Israel está listo para defenderse y atacar si es necesario, mientras algunos medios sugieren un posible ataque preventivo para disuadir a Irán. La comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, está intentando evitar una escalada regional mediante la diplomacia.
El Ejército israelí no ha emitido directrices especiales para los ciudadanos, pero las autoridades en el norte de Israel aconsejan estar cerca de refugios y evitar aglomeraciones debido a la tensión en la frontera con Líbano. La situación es la más grave desde la guerra de 2006, tras el ataque de Hizbula a Israel el 8 de octubre, en apoyo a Hamás, que ha dejado cerca de 600 muertos, principalmente libaneses y miembros de Hizbula.



