Un estudio reciente ha determinado que el asteroide que colisionó con la Tierra hace 66 millones de años, causando la extinción de los dinosaurios, se originó más allá de la órbita de Júpiter. Este hallazgo, publicado en la revista Science, revela que el asteroide era una condrita carbonácea, un tipo de roca espacial proveniente del sistema solar exterior.
El asteroide, que se estima era más grande que el monte Everest, impactó en lo que hoy es el golfo de México y el noroeste de la península de Yucatán. El choque produjo un megaterremoto, dispersó escombros globalmente y causó un invierno global que terminó con los dinosaurios y gran parte de la vida terrestre.
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El estudio, dirigido por un equipo de científicos internacionales, se basa en el análisis de sedimentos formados durante el evento de extinción masiva, que ocurrió entre el Cretácico y el Paleógeno. Los investigadores midieron los isótopos de rutenio en estas muestras. El rutenio es común en los meteoritos pero muy raro en la Tierra, lo que ayuda a identificar los impactos de rocas espaciales.
Los isótopos de rutenio permiten distinguir entre dos tipos principales de asteroides: las condritas carbonáceas, que se formaron en el sistema solar exterior, y los asteroides de silicato, del sistema solar interior. Los datos mostraron que los isótopos de rutenio en las muestras de escombros eran mayoritariamente uniformes, lo que sugiere que el asteroide era una condrita carbonácea con alta concentración de compuestos de carbono.



