En una reciente conferencia de prensa del club Guadalajara, un jugador lanzó un artefacto explosivo, causando una detonación. Este incidente provocó la sorpresa de los asistentes, especialmente de un camarógrafo al que le cayó el objeto. El responsable fue Roberto Alvarado, quien aceptó haber arrojado el artefacto y ofreció disculpas a quienes resultaron afectados.
El equipo de prensa de las Chivas convocó a los medios para hablar sobre lo ocurrido y pedir disculpas. Durante la reunión, Alvarado explicó que no sabía que había personas presentes en la sala de prensa. Mencionó que se trataba de una broma que estaban haciendo los jugadores y que no era su intención que el artefacto detonara en el lugar.
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Testigos del incidente indicaron que la explosión fue considerable y que quedaron restos del artefacto en la entrada de la sala. Aunque los futbolistas lo consideraron una broma, la situación generó preocupación entre los medios presentes.
Hasta ahora, no se ha determinado si Roberto Alvarado enfrentará alguna sanción por parte del club Guadalajara o de la Liga MX. La situación ha generado un debate sobre la responsabilidad de los jugadores en eventos públicos y la seguridad de los medios de comunicación. La broma de mal gusto pone de relieve la necesidad de que los deportistas sean más conscientes de sus acciones en situaciones de alta visibilidad.



