La directora de ONUSIDA, Winnie Byanyima, alertó que la reducción del apoyo de Estados Unidos a programas contra el VIH podría causar un aumento significativo en muertes y contagios. Si la financiación no se restablece, el número de fallecimientos podría multiplicarse por diez en comparación con las cifras de 2023.
Actualmente, ONUSIDA depende en gran parte de los fondos estadounidenses, que representan el 50% de su financiamiento. Esta agencia opera en 67 países y genera datos esenciales para que las naciones establezcan sus estrategias de prevención y tratamiento del VIH. Si los recursos no se reponen, muchos países podrían enfrentar dificultades para mantener estos servicios.
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Según estimaciones de ONUSIDA, las nuevas infecciones podrían aumentar de 1,3 millones en 2023 a 8,7 millones anuales en el mundo. También se prevé un impacto en las regiones de América Latina y Europa del Este, además de los países africanos de bajos ingresos.
Estados Unidos aún está revisando sus esquemas de cooperación y tomará una decisión en los próximos meses. Mientras tanto, no hay indicios de que otros gobiernos asuman el financiamiento faltante. Esto podría afectar el acceso a diagnóstico, tratamiento y vigilancia médica en diversas naciones.
Byanyima se enfatizó que, de no resolverse esta situación, se corre el riesgo de retroceder en los avances logrados en la lucha contra el VIH en los últimos 25 años. ONUSIDA está considerando diferentes escenarios, incluyendo una posible reestructuración, para afrontar los recortes. Sin embargo, advirtió que sin financiamiento suficiente, los objetivos globales para erradicar la enfermedad podrían verse comprometidos.



