Víctor Galíndez fue un boxeador argentino que dejó una huella profunda en el mundo del boxeo durante la década de los años setenta.
En 1974, Galíndez logró un hito histórico al coronarse campeón mundial semipesado de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
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Este logro lo convirtió en el primer argentino en conquistar ese título en su propio país, lo cual llenó de orgullo a su nación.
Su estilo en el ring, potente y decidido, lo convirtió en un referente para muchos aficionados al deporte.
Durante su carrera profesional, realizó diez defensas exitosas de su título, lo que fortaleció su legado como uno de los grandes del boxeo.
Sin embargo, tras una serie de derrotas, el púgil decidió retirarse del cuadrilátero en 1980.
Su última pelea fue contra Jesse Burnett, el 14 de junio de ese año, en un combate que marcó el fin de su trayectoria boxística.
Tras dejar el boxeo, Galíndez se enfocó en otra de sus pasiones: el automovilismo.
Soñaba con convertirse en piloto profesional y dar un nuevo rumbo a su vida, ahora fuera de los guantes.
Aceptó la invitación de Antonio Lizeviche para ser copiloto en una competencia en Argentina.
Durante la carrera, el auto en el que participaban tuvo una falla en la caja de cambios.
Ambos decidieron caminar hacia la zona de boxes, sin saber que algo inesperado ocurriría.
Un vehículo que perdió el control durante la competencia impactó contra ellos de forma arrepentida.
Galíndez y Lizeviche fallecieron en el lugar del accidente el 25 de octubre de 1980.
Tenía solo 32 años y apenas habían pasado cuatro meses desde su retiro del boxeo.
Conocido como el «Leopardo de Morón», Víctor cerró su carrera con 55 victorias, 34 de ellas por nocaut.
También obtuvo 9 derrotas y 4 peleas sin decisión, consolidándose como un nombre registrado con respeto.
Su historia es la de un deportista apasionado que vivió intensamente cada etapa de su vida.



