En la antesala del segundo encuentro diplomático entre representantes de Ucrania y Rusia, el conflicto entre ambos países vivió una intensificación notable. A pocas horas de iniciar el diálogo en Estambul, Ucrania llevó a cabo una serie de acciones contra infraestructura en territorio ruso, lo que generó una reacción inmediata del gobierno de Moscú.
Las operaciones incluyeron ataques a puentes y redes ferroviarias, así como una ofensiva con drones contra instalaciones militares. En Briansk, la explosión de un puente provocó el colapso de una vía sobre un tren de pasajeros con destino a Moscú. Este incidente dejó siete personas sin vida y cerca de 50 heridas, muchas de ellas en condición crítica.
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En otro punto, un tren de carga en la región de Kursk también fue afectado por una detonación. La locomotora se incendió y tanto el conductor como su asistente resultaron con lesiones graves. Las autoridades rusas están llevando a cabo investigaciones, clasificando los hechos como actos de terrorismo. El Comité de Instrucción de Rusia (CIR) se encarga del proceso.
Además, drones ucranianos impactaron aeródromos en cinco regiones rusas: Amur, Irkutsk, Ivanovo, Murmansk y Riazan. El Ministerio de Defensa de Rusia informó que algunos aviones estacionados resultaron dañados, especialmente en Irkutsk y Murmansk. Las autoridades no han detallado el alcance total de los perjuicios materiales.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, respaldó públicamente estas acciones. Aseguró que se trata de una operación significativa del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), junto con su director Vasyl Malyuk, y afirmó que su preparación tomó más de año y medio. Según Zelenski, esta operación tiene un valor histórico y busca ejercer presión sobre Rusia para poner fin a la guerra.



