Un equipo internacional reconstruyó el rostro de una mujer que vivió hace más de 10.000 años en lo que hoy es Bélgica. La figura, conocida como la “mujer de Margaux”, fue hallada en una cueva del mismo nombre. Su apariencia fue recreada gracias a un esfuerzo conjunto entre arqueólogos, genetistas y artistas forenses.
La reconstrucción muestra a una mujer de entre 35 y 60 años, algo poco común para su época. La esperanza de vida entonces era mucho menor. Para lograrlo, se utilizó ADN antiguo extraído del cráneo, junto con tecnología 3D y conocimientos forenses.
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Face of 10,500-year-old Belgian woman reconstructed, showing ancient Europeans had blue eyes and darker skin. https://t.co/ybgLJMaD5X
— Interesting Engineering (@IntEngineering) June 30, 2025
La figura se creó usando resina, silicona y una impresión 3D de su cráneo. Con base en los datos genéticos, se determinó que tenía piel clara y ojos azules. Su rostro incluye un puente nasal prominente y un arco superciliar notable, rasgos comunes entre cazadores-recolectores de la época.
También se añadieron marcas simbólicas en el rostro y los hombros. Estas se basaron en restos de pigmentos hallados en otros sitios arqueológicos cercanos. Además, se le colocó un tocado inspirado en adornos encontrados en la región.
La figura fue desarrollada por el proyecto ROAM de la Universidad de Gante, con ayuda de los artistas Adrie y Alfons Kennis. Estos hermanos son conocidos por sus esculturas realistas de humanos antiguos.
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Además del rostro, el equipo creó una escena de la vida de esta mujer. En ella se incluyen herramientas, conchas, pigmentos y restos de campamentos hallados en el valle del Mosa. Los hallazgos indican que la mujer vivía en un grupo nómada. Cazaban ciervos y jabalíes, recolectaban frutos silvestres y pescaban en los ríos.
En la cueva también se hallaron restos de otras ocho mujeres. Esto sugiere prácticas funerarias diferentes a las conocidas. Los cuerpos estaban cubiertos con ocre y piedras, lo que podría indicar rituales simbólicos.
La reconstrucción ya se expone en museos de Bélgica. El público puede sugerir un nombre definitivo para la figura, siendo “Margo” una de las opciones propuestas.



