Un fallo técnico en el auto de Pato O’Ward acabó con sus posibilidades de título en la IndyCar 2025. Esto permitió que Álex Palou asegurara su cuarto campeonato en la categoría, incluso antes de finalizar el Gran Premio de Portland.
O’Ward comenzó la carrera desde la pole position y lideró con comodidad durante las primeras vueltas. Se benefició de una penalización aplicada a su compañero Christian Lundgaard. Como único rival con chances de superar a Palou, necesitaba descontar al menos 14 puntos para mantener viva su esperanza de campeonato.
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La competencia parecía encaminada a un duelo directo entre ambos pilotos. Palou arrancó desde el quinto lugar y permaneció cerca de los líderes. Sin embargo, en la vuelta 22, el auto #5 de Arrow McLaren sufrió una falla en el cableado que conecta con la unidad de inyección directa, lo que provocó la pérdida de potencia.
El equipo confirmó que un cable conectado a la “DI box” se averió, forzando a O’Ward a entrar a pits. Tras reparar el problema, regresó a la pista pero con una desventaja de 10 vueltas, sin posibilidad de recuperar los puntos necesarios para continuar en la lucha por el título.



