El 12 de agosto de 2025, Israel afirmó que no existen indicios de desnutrición generalizada en la Franja de Gaza.
Esta declaración se produce tras semanas en las que la ONU ha advertido sobre el riesgo de hambruna en la región.
Más de 20 países, incluidos miembros de la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá, Australia y Japón, pidieron a Israel permitir el ingreso de ayuda humanitaria.
Solicitaron acceso para alimentos, medicinas, combustible, agua potable y suministros médicos.
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La unidad COGAT, dependiente del Ministerio de Defensa israelí, revisó los datos de Hamás sobre muertes por hambre.
El Ministerio de Salud de Gaza, bajo control de Hamás, reportó 227 fallecimientos por desnutrición, de los cuales 103 eran niños.
COGAT señaló diferencias entre las cifras oficiales y los casos documentados con información de identificación completa.
El análisis reveló que la mayoría de los fallecidos tenían enfermedades previas que deterioraron su salud sin relación con su estado nutricional.
Israel acusó a Hamás de utilizar imágenes con fines políticos y negó que exista una hambruna generalizada.
Por su parte, Hamás rechazó la versión israelí y calificó la declaración como un intento de ocultar la crisis alimentaria.
En respuesta, 24 países firmaron una declaración conjunta exigiendo medidas inmediatas.
Pidieron a Israel desbloquear las operaciones humanitarias y abrir todos los cruces y rutas para el ingreso de ayuda.



