El París Saint-Germain, dirigido por Luis Enrique, conquistó la Supercopa de Europa tras superar al Tottenham en una final emocionante. El encuentro terminó 2-2 en el tiempo reglamentario y se definió 4-3 a favor de los parisinos en la tanda de penaltis. Este triunfo representa su segundo título continental consecutivo, después de ganar la Liga de Campeones en Múnich.
El Tottenham parecía tener el partido controlado con una ventaja de dos goles al minuto 84. Sin embargo, el PSG encontró la reacción gracias a la entrada de Kang-In Lee, quien descontó con un potente disparo. Poco después, en el tiempo añadido, Gonzalo Ramos empató con un remate tras un centro de Dembélé, llevando la definición a los penales.
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Durante gran parte del encuentro, el PSG tuvo dificultades para generar peligro. El equipo sufrió con el juego aéreo rival, recibiendo dos goles en jugadas a balón parado. Van de Ven abrió el marcador en el primer tiempo, mientras que Cuti Romero aumentó la ventaja en la segunda mitad, aprovechando un error del portero Chevalier. A pesar de estos golpes, la resiliencia del equipo permitió una remontada que mantuvo vivo el objetivo del sextete.
El planteamiento del técnico Thomas Frank para el Tottenham fue efectivo, con presión alta y ataques rápidos que incomodaron al PSG. El portero Vicario apenas tuvo trabajo hasta los últimos minutos, mientras que Chevalier fue protagonista con atajadas clave antes de los goles en contra. La entrada de los suplentes cambió el rumbo del partido, dándole energía y decisión al conjunto parisino.



