El viernes 5 de septiembre, Donald Trump expresó su desaprobación frente a la multa que la Unión Europea impuso a Google. La Comisión Europea sancionó a la compañía con 2,950 millones de euros por supuestamente abusar de su posición dominante en la publicidad digital.
Desde su red social Truth Social, Trump calificó la medida como “injusta” y advirtió que su gobierno podría responder con acciones comerciales. Entre estas se incluye la activación de la llamada “Sección 301”, que permite imponer aranceles a productos europeos.
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El expresidente también recordó que Apple enfrentó en 2016 sanciones similares por impuestos atrasados, lo que afectó inversiones estadounidenses. Trump aseguró que las decisiones de la Unión Europea pueden perjudicar el empleo y la economía en Estados Unidos.
Un día antes, Trump recibió en la Casa Blanca a ejecutivos de Google, incluido Sundar Pichai y Sergey Brin. Durante la reunión, felicitó a la compañía por una decisión judicial que le permitió mantener su navegador Chrome en Estados Unidos.
Trump mencionó que Google ha pagado previamente 13 mil millones de dólares por cargos cuestionables, sumando un total de 16,5 mil millones de dólares en multas y pagos. Considera que la Unión Europea debería cesar estas acciones contra empresas estadounidenses.
Este conflicto subraya la tensión existente entre Estados Unidos y la Unión Europea en materia de regulaciones tecnológicas y comercio internacional. Los expertos señalan que las sanciones económicas pueden tener impacto en inversiones y empleo, y generan debates sobre competencia justa y regulaciones transnacionales.
La postura de Trump refleja la preocupación de líderes estadounidenses por proteger empresas nacionales frente a decisiones de autoridades extranjeras y la importancia de mantener mecanismos legales y comerciales para defender intereses económicos.



